miércoles, agosto 04, 2010

Una buena historia retorcida

Eventualmente tendremos que regresar al sitio muerto, al lugar donde hemos dejado cada asunto pendiente para quedar nosotros pendientes.

No sabemos nada de como terminan estos episodios, lo que sabemos es que tal vez en cada texto estemos guardados esperando entrar al subconsciente, nombrados con un personaje, así todos podríamos ser el Hamlet de Shakespeare o alguien más.




sábado, julio 24, 2010

En ridículo

Cae la piedra, sin ondas expansivas
Ni nodos, ni crestas

Debería flotar entonces, pero no lo hace, la materia se amolda sin perturbaciones como si ella cediera de esta dimensión para entrar en otra y la roca se hace esa agua, de densidad uno, o de uno, tu escoge, a 4 grados centígrados, cuando el espacio es mínimo entre moléculas.

Entra y nada cambia, se va desintegrado, con los universos que se requieren para compensar la energía de la transmutación de poliminerales en hidrógeno y oxígeno.

Alguna vez escuché que la materia no se toca, que aunque lo podemos sentir así, la repulsión entre los electrones hace que las superficies no puedan tocarse. No se si fue en un sueño o era real.

Si es así... Nunca nos hemos tocado, nunca.

domingo, mayo 30, 2010

Armónica Amónica Nitrada y Reverberada

Si las ondas producidas por la excitación de una cuerda destruyen un universo, la música de viola da gamba y su sonido en un bosque me matan de tristeza al saber que muero en millones de paralelos, universos se colapsan por la resonancia, y se que algún día me desvaneceré al sonido más oscuro que alguien toque en algún otro punto del plano universico, mi sistema de identificación de universos.

Y entonces me parece qué, si he de morir y mi cerebro después, quiero, espero, recordar un bosque que sueño y tirarme y que la lluvia me cubra y que la eternidad sea ese bosque y ese rio enorme donde nadaba y que la lluvia y las hojas sean sentidas inclusive en la ruptura de tejido, como si cada átomo que fuí, fuera sensible y percibiera el frío, el aire, el aroma a hojas húmedas, el crujir de las ramas que siguen cayendo del árbol que no deja de emanar el aroma a resina y escuchar el rio frénetico en las noches, y así cuando sea el momento de ser parte de todo ese bosque desvanecerme, eso debe ser mi muerte, mi entrada a la inexistencia. Mis átomos siendo los átomos de algo más.

miércoles, abril 28, 2010

Frente a una vieja paradoja - Retroalimentación

Esta es una historia de Silencio, escribiendo, encontrando a un lado de la cama, un agujero de gusano, que lo lleva a él mismo años antes, cuando era Guillermo. Crea una paradoja, Silencio habla a Guillermo del silencio para apurar su nacimiento, sin embargo, ha conformado a un Eduardo que años después lee en un cuarto parecido que tiene un agujero de gusano y algunas cosas distintas, fotografías, Silencio advirtió del libro de Modotti extraviado, que ahora está ahí, Eduardo quiere recrearse, formando ahora a Jean, que tiene el libro y tiene su historia de artefactos y crecimientos a lo Cornell, mientras pinta uno de sus craneos se abre un agujero de gusano y encuentra Guillermo, y esta vez entra al agujero de gusano y lo mata, entonces Andrés nace, del crimen de uno mismo por uno mismo, Guillermo ha muerto y Andrés toma su lugar y empieza a sentir el cansansio de la historia que no avanza, Jean mira y espera algo de ese agujero, Andrés se mira a si mismo, su historia es más triste, es un cuarto sin libros, sin poemas, sin pinturas, es un cuarto blanco donde se ha recluido, se ha encerrado en la demencia y respira pegado al impoluto suelo blanco, mira el agujero y no quiere moverse, ¿que debería hacer Andrés con Andrés?, ya Guillermo ha muerto, junto con los posibles Silencio, Eduardo y Jean, Andrés no se quiere mover y mira por el agujero de gusano, Jean está ahora empezando a cultivar la locura de la culpa, la ruptura y del otro lado Andrés esta vez no hace nada, sólo suspira, pensando en su primer asesinato, el segundo, el tercero, el aburrimiento, su suspiro cae en ese agujero de gusano sientiendo Andres una perturbación del aire, y Andrés se da cuenta, que él no hara nada por cambiar su destino, le causa curiosidad saber que es ahora, un asesino, eso es seguro, pero ¿que más? que hace que no intente cambiar el rumbo de su historia. Se queda sólo, lo sabe con una fría certeza, se ha cerrado el agujero y se resuelve la paradoja.

Andrés toma las llaves del auto y maneja.

Maneja hasta dejar un ciudad siempre en obras, atraviesa el campo que ahora está siendo devorado por el gris, atraviesa los campos con Toros de cartón y se desvía, hasta ver una linea recta, con cactos a los lados, se detiene en el trópico de cancer, suspira, matarse a uno mismo, no es un crimen, es un ajuste de cuentas, es una metafora del autodescontento, un suicidio sin el inconveniente del vacío, busca alguna sensación de vacio, algún sentimiento, algún presentimiento cuando tomó a su versión joven y lo asfixió, nada, no sintió nada, ni la muerte, ni el dolor, un ajuste de cuentas con uno mismo, una forma de matar todo lo que uno será y no se quiere y se quiere y nunca será.

El sol pega en el Trópico de Cancer, toma un poco de agua, se limpia el sudor, retorció la moral y equilibró el desajuste del tiempo que creaba los gusanos frente a él dentro de muchos años, y no pasa nada, ha muerto pero ahí está, con unos años extra y sonrie, por primera vez en años; aunque ustedes que lo conocen lo han visto sonreir en la fiesta del viernes, tiene una oportunidad de hacer las cosas de otro modo, y ahi dentro Guillermo sale, preguntandose en que pensaba para tomar el auto y manejar hasta ese lugar y le gusta mirar, piensa en una fotografía, una pintura o una historia de terror donde un asesino se redime.

Sube al auto, quiere llegar a casa antes de media noche.