sábado, julio 24, 2010

En ridículo

Cae la piedra, sin ondas expansivas
Ni nodos, ni crestas

Debería flotar entonces, pero no lo hace, la materia se amolda sin perturbaciones como si ella cediera de esta dimensión para entrar en otra y la roca se hace esa agua, de densidad uno, o de uno, tu escoge, a 4 grados centígrados, cuando el espacio es mínimo entre moléculas.

Entra y nada cambia, se va desintegrado, con los universos que se requieren para compensar la energía de la transmutación de poliminerales en hidrógeno y oxígeno.

Alguna vez escuché que la materia no se toca, que aunque lo podemos sentir así, la repulsión entre los electrones hace que las superficies no puedan tocarse. No se si fue en un sueño o era real.

Si es así... Nunca nos hemos tocado, nunca.

4 comentarios:

Chelseaboy dijo...

Quizá se han tocado sin tocarse, es decir, tocado el corazón, con los dedos del alma, con otro tacto que toca aunque no toque, que mueve aunque permanezca estático...

fgiucich dijo...

La realidad de la materia, a veces, parece un sueño. Abrazos.

Furtiva dijo...

Tocarse también es una mentira, pero tan vívida que sólo la asumes cuando vas a dejar de experimentarla.

Pobres moléculas, tan solas como nosotros.

Silencio dijo...

Chelseaboy, debe ser, entonces ahí si hay contacto, ahí si es posible tocarse. Es mejor y sin el ansia de devorarse, es un poco contradictorio, ahí donde si se toca, no hay polución y donde los átomos no se pueden tocar se es posible atacarse.

Fer, debe se un sueño, que más donde todo es tan imperfecto.

Furtiva, es entonces no mentira, es trampa, se sabe que va doler cuando no se tenga esa ficción del contacto, y ahí va uno.

Abrazos a todos